Josep Maria Herms i Canellas

josep maria herms i canellas

Puede que la innovación no sea tan innovadora

Hace ya unos días quería escribir algo sobre mi primo, Josep M. Baget Herms. De hecho no era mi primo, sino el primo de mi padre (mi abuelo Ignasi Herms y su madre Lola Herms, eran hermanos); pero la relación
que tuve con el siempre fue la de un primo mayor, inducida por la gran y estrecha relación que tuvieron mi padre y él (mi padre, según cuenta
mi tía, era como su hermano mayor).

Lleno de sabiduría, imprimía en mi un halo de envidia sana; él siempre rodeado de intelectuales, artistas y periodistas de primer nivel, me contaba anécdotas, me explicaba que si éste era tan buen estudiante, que si aquél era un verdadero crac de la comunicación,
anécdotas, excentricidades y virtudes.

La verdad es que desde la proximidad no me daba cuenta que el verdadero crac era él. Aquel tipo “gris” en apariencia, con gafas de miope, parco en palabras, voz entrecortada y con porte poco elegante.
De pequeño me fascinaba su gran colección de videos VHS. Que le mandaran todos números de Cavall Fort y que tuviera innombrables gadgets y objetos de merchandising de TV3 y TVE.

¡Aquellas fotografías con los famosos de la TV! Y la pasión con que mi tío (un hombre de los de “antes,” bigotito blanco recortado por encima
del labio), hablaba de él. Tuve la suerte de conocer y convivir con un hombre hecho así mismo, y que
debido a su enfermedad, aprendió a leer en casa con los nombres de los equipos de fútbol en las quinielas de la prensa. Estudiaba en casa porque no podía ir al cole, y aunque de pequeño los médicos no le daban una esperanza de vida superior a los dieciocho años de edad, esto no le privó de llegar a ser considerado uno de los mejores críticos de televisión, y pionero de este género en España.

La verdad, no puedo decir nada a nivel profesional de él, que no se haya dicho o escrito ya.
Recuerdo el día de su entierro (pasaron por allí lo mejor de lo mejor de la intelectualidad, la cultura y la comunicación catalana y española).

Hoy hablamos de innovadores y jóvenes prodigio, de Internet y comunicación. ¡Pues por aquí andaba uno!

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